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viernes, 27 de enero de 2017

Trump el vendedor de espejitos


Con el  tiempo se van revelando las intenciones, la virtud de los astutos es adivinar estas intenciones a las primeras señales, los demás tenemos que esperar a que todos los elementos sean revelados para darnos cuenta.
Esto por lo que hemos visto en los últimos días donde el presidente de los Estados Unidos le ha recetado a México golpes mediáticos, lanzando amenazas y acciones que van desde la construcción de un muro en la frontera de México y Estados Unidos, con imponer un impuesto a las mercancías mexicanas, a llamarnos un país aprovechando por vender más de lo que le importamos a Estados Unidos, además de condicionar la visita del presidente  Peña, con el hecho de que si no venía a negociar el pago de México por el muro mejor que no se realizara la reunión. 
Vayamos por partes, en primer lugar la relación comercial entre México y Estados Unidos, actualmente regida por el Tratado de Libre Comercios de América del Norte, es muy importante, más para Canadá y México, pues para Estados Unidos el tamaño de los intercambios comerciales con respecto al tamaño de su economía es relativo, pero no deja de ser importante, sobre todo para la competitividad de Estados Unidos con el resto del mundo, además son millones de empleos los que dependen directamente de los negocios relacionados con el intercambio comercial entre los tres países.
Hasta hace unos meses se vislumbraba un proceso de mayor integración de estas tres economías que abarcaría más allá de lo comercial, e incluiría una mercado regional de energía y se planeaba una integración en ese sentido, si bien hay por parte de Estados Unidos un guiño a Canadá con la puesta en marca de los dos oleoductos detenidos en la administración Obama por causas de daño al medio ambiente; mientras para el lado mexicano todo es incertidumbre con la construcción de ductos que llevarían gas a México.
Hasta hoy Trump está gobernado además de twitter con decretos, y en algunos casos esos decretos no necesitan la intervención de congreso, pero otros, como la determinación de la construcción del muro o establecer impuestos fronterizos necesitan pasar por el congreso, independientemente de la mayoría del partido republicano, aun así tienen que pasar por un proceso legislativo para poder realizarse. 
Segundo, Trump quiere vender y para ello necesita un marco mediático donde se muestre como un presidente fuerte y que hará valer el peso de dirigir a la primer potencia mundial, además de tratar de darle algo a su base electoral; México es muy apetitoso para ello, el déficit comercial, lo inmigrantes, las drogas, la violencia, todo como si un paquete de productos financieros basura se tratara, Trump lo trata de vender a público norteamericano como una acción necesaria.
Lo que realmente va a impactar la economía norteamericano es la reforma fiscal que se planea en el partido republicano, y que postula grabar la importaciones,  esto es algo que Estados Unido puede hacer, es muy su problema, y son muchos los países que lo hacen, para empezar en México graba a los productos independientemente de su origen con el impuesto al valor agregado, el IVA de 16% no es precisamente un taxborder, pero nos da una idea de que la política fiscal de un país es soberana, ¿entonces porque tanto estruendo? Por la forma de comunicarlo, el gobierno de Trump trata de orientar la opinión pública en este sentido, México lo va a pagar el muro, y lo va hacer grabando a las mercancías mexicanas,  esto es violatorio no solo del TLCAN sino de las reglas de la Organización Mundial del Comercio, en pocas palabras o todos coludos o todos rabones, un auto producido en China y uno en México tienen que pagar el mismo impuesto, de lo contrario se crea una desigualdad en el intercambio comercial, y como todo impuesto quién tendrá que pagarlo en ultima instancias será el consumidor final (entiéndase el pueblo de américa).
Otra cosa sería grabar los envíos de la remesas que realizan nuestros paisanos, y de nuevo el hecho de ser latino o mexicano o de enviar el dinero a determinado país no puede ser el eje rector de un impuesto, pues este se tiene que extender a cualquier envió de dinero a cualquier país del mundo, por lo que una vez más este gravamen lo tendrían que extender a todos los envíos de dinero de Estados Unidos al resto del mundo.
Por lo que estamos ante una embestida mediática para preparar el terreno para una reforma fiscal, con la retorica de que se eliminará el déficit comercial de Estados Unidos con el resto del mundo, y principalmente con México, además este dinero ira a un hermosísimo muro, con una bella puerta, que detendrá la inmigración ilegal, el tráfico de drogas, la detención de la violencia, etc., además México también sale beneficiado por eso tiene que pagarlo. Lo que es totalmente cierto hoy en día es que es el pueblo de américa quién pagara ese elefante blanco, en detrimento de otros servicios públicos, costo de oportunidad.
#totalytrue


miércoles, 11 de enero de 2017

Trump el merolico con poder

Pareciera un vendedor de esos que atraían a los clientes en las calles, vociferando, gesticulando exageradamente, sobrerreaccionando, haciendo alarde de su maravilloso y fenomenal producto, lo nunca visto en estas tierra, tan magnifico y grandioso que tus ojos no lo han visto nunca; esa es la retorica del vociferante Trump; lo que hace lo diferente del vendedor de la esquina, es el poder que tiene cada uno, el presidente electo de la nación más poderosa del mundo es un merolico con un poder muy grande, con unas facultades metaconstitucionales que le permiten un amplio margen de maniobra, por eso, una amenaza de este personaje provoca reacciones de temor, en aquellos a quienes va dirigida, como las hechas en contra de empresas que invierten en México.

Dice que México es una nación aprovechada, con agradables dirigentes, hasta inocentes, pero no dejan de ser unos aprovechados, porque se roban los empleos y es que resulta, que los mexicanos salieron más cabrones que bonitos; pues son capaces de armar cualquier tipo de automóvil siguiendo los más altos estándares de calidad, además en tiempo récord y a un precio bajo.

Así las cosas, la competitividad de la mano de obra mexicana, es ahora un problema para los Estados Unidos, principalmente para su presidente, que piensa que ser competitivo es ser un aprovechado.

También dice que México tiene que pagar por el muro que desea construir para según el mejorar la seguridad nacional norteamericana y lograr combatir efectivamente la inmigración; cuando uno ve está limitada visión sobre el contexto mundial, sobre la situación migratoria, sobre la seguridad, uno se pregunta ¿cómo funciona la mente de este personaje? 

Los mexicanos estaríamos dispuestos en pagar un muro, por supuesto, pero unas millas más al norte, con los limites anteriores a 1836; bravuconadas aparte, ¿por qué razón pagaría México el muro?, en fin lo importante es que el señor ha fijado año y medio para negociar con México la financiación del muro, ¿qué hará nuestro gobierno al respecto?.

No se dan detalles sobre la forma en que México pagará el mentado muro pero se vislumbra por los dicho en su conferencia de prensa del día de hoy que será por medio de un gravamen a las mercancías mexicanas, también en la campaña mencionó que gravaría las remesas, algún otro esquema se les ocurrirá; independientemente de lo que estén pensado en el círculo cercano de Trump sobre este tema, ¿qué tan apegados al derecho internacional son estas propuestas? 

Lo debe quedar clara es que la defensa de México no solo deberá de ser enérgica, sino también eficiente e inteligente, y apegada al derecho internacional, no puede ser de otra forma, al hablador hay que enfrentarlo con hechos no con palabras, la defensa de México, será jurídica, económica, política, pero sobretodo avezada. 


Es la lucha de David contra Goliat, y todos sabemos quién ganó.

lunes, 9 de enero de 2017

Trump y el miedo de una nación a competir.



Hace unas décadas cuando se negociaba el Tratado de Libre Comercio, se decía que México iba a ser el más perjudicado, que la industria iba a decaer, que los empleos se perderían, que las industrias desaparecerían y en pocas palabras sería la ruina nacional, si bien la industria nacional si enfrento un proceso de deterioro y decadencia; este fue más como resultado de la pésimas condiciones que tenía para operar en la nación, lo que determino el cierre de muchas fábricas nacionales.

Resulta sorprendente que el argumento que triunfo entre la clase trabajadora de los estados de este de Estados Unidos como Main y Pensilvania haya sido precisamente que es la industria nacional norteamericana la que ha sucumbido a consecuencia del Tratado de Libre Comercio.

Al final los mexicanos no son tan flojos como su estereotipo y que son perfectamente capaces de armar cualquier tipo de auto con las mayores normas de calidad, que cuenta con una mano de obra cualificada, competente y por si fuera poco barata, algo muy difícil de superar; al final el trabajo duro de miles de mexicanos en la industria automotriz ha tenido unos frutos increíbles, y para los inversionista ha representado unos márgenes de utilidad barbaros.

México no vive una bonanza, ni un auge económico producto del Tratado de Libre Comercio de Norteamerica, sino más bien el acuerdo comercial permite tener una cierta salida económica para el país, es un válvula de escape, pero no es ni por mucho el motor del desarrollo nacional; aunque sinceramente con lo que vemos en días recientes con los anuncios de armadoras como Ford, Fiat, GM, entre otras y la cantidad de inversiones que se pueden perder no deja de ser preocupante.

Ahora una amenaza se cierno sobre lo construido en los últimos años; durante los últimos días hemos visto como a base de tuitazos el presidente electo Donal Trump ha inferido en el destino de la economía mexicana de forma contundente, amenazando a las armadoras automotrices principalmente norteamericanas, con el argumento de regresar sus inversiones de México a Estados Unidos, de no hacerlo así les impondrá un arancel tan oneroso que les será imposible tener rentabilidad en la venta de vehículos en suelo norteamericano, en este contexto de incertidumbre y los anuncios de las inversiones que no llegarán a México, el peso es la moneda que más se ha devaluado frente al dólar, con ello la capacidad de compra de los mexicanos.

Increíble que una persona que omitió cuanto pudo el pago de impuestos en su país amenaza precisamente con subir los impuestos que pagan las empresas por vender en suelo norteamericano.

Esto plantea muchas preguntas, en primer lugar ¿será tan omnipresente la presidencia de Trump como para tomar decisiones tan puntuales como para subir aranceles a una industria en específico, o más aún a una empresa en lo particular, en forma de represalia, por el mero hecho de buscar la mayor rentabilidad para sus accionistas y socios?

Independientemente de lo que pueda o no pueda hacer el señor Trump, mientras sus acciones se apeguen a las normas internacionales habrá que acatarlas, él tiene la libertad de pedir lo que juzgue conveniente para los intereses de su país, y hasta aquí nada podemos hacer.

Debemos enfocarnos en lo que si podemos hacer, por ejemplo poner las reglas del juego en la mesa, el señor tendrá que tomar una decisión se sale o se queda en el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, si se sale en qué condiciones se quiere quedar, quiere imponer una muro comercial a todas las mercancías mexicanas, que nos diga de una vez por todas cual va a ser su monto, para acabar lo más pronto posible con la incertidumbre, si Norteamérica llena de miedo decide castigar a naciones aprovechadas como México con altos aranceles, tendrá que enfrentar la intermediación de la Organización Mundial del Comercio, en la que se establecen que los miembros de la misma no pueden atentar contra la libertad del comercio y ese instrumento lo tenemos que utilizar para defender el plato de pan que llevamos a nuestras mesas.

Tenemos que estar preparados para el peor de los escenarios, uno en el cual, una nación llena de miedo, decide encerrarse en sí misma y no confiar en sus vecinos, una nación que no quiere entender su nuevo papel en el mundo, en el cual no sobrevivirá sin aliados, una nación que le teme al diferente, al que no habla en su idioma ni tiene su mismo color de piel, una nación que no quiere aceptar sus miedos, y esa es una enorme diferencia con respecto a una nación como la nuestra, hemos enfrentado tantos cataclismos que aprendimos a vivir con el miedo, a enfrentarlo, que aislarnos no sirve de nada.

Somos una nación con una enorme fortaleza y una capacidad invaluables, con una esperanza a toda prueba, que se subleva ante la injusticia, con problemas es verdad, con contradicciones muy profundas, pero también con el sentido de responsabilidad para el congéneres, tenemos que aprovechar esta coyuntura, vamos negociar como socios, no como lacayos, vamos a enfrentar este reto con dignidad y talento, a demostrar una vez más que tan capaces somos de competir y de vencer, debemos de enfrentar nuestros miedos de forma muy diferente en la que lo hacen nuestros vecinos, a quienes apreciamos, respetamos y en algunos aspectos admiramos, hay una clara mayoría en Estados Unidos que quería enfrentar estos retos de forma diferente, pero las cosas son como son, no hay más remedio que enfrentarlas.

Se ha demostrado una enorme capacidad por parte de los trabajadores mexicanos, aquí y del otro lado de la frontera, esta es una de nuestras ventajas, tenemos todo por crecer, aún tenemos un margen por mejorar muy amplio, el de nuestros vecinos está estancado, por el miedo, por querer culpar al otro de su situación, las cosas están cambiando muy rápido, el cambio tecnológico es brutal, y la automatización avanza a pasos agigantados, esto no lo quieren entender nuestros vecinos, nosotros no podemos darnos ese lujo; tenemos que aprender de otras naciones a incorporar la innovación a hacerla parte de nuestra experiencia cotidiana, a fomentarla y provocarla.

Si Trump quiere la vieja industria que se la quede, México debe alzar la mirada y observar el horizonte del largo plazo, las nuevas economías que están surgiendo, la que ya está aquí como la del coche eléctrico, las energías renovables, la nanotecnología, la robótica, la genética, y tantas otras; ahí debemos apostar, hoy pelearemos por llevar pan a nuestras mesas, defendiendo las inversiones en nuestro país, para que los miles de mexicanos puedan conservar sus empleos y otros tantos aspiren a incorporarse a ese sector, sí pero sin quitar los ojos del futuro y de los millones de mexicanos que viven en la pobreza.

Por eso urge acabar con la incertidumbre, para comenzar a trabajar en cómo ser competitivos ante un socio comercial que nos quiere poner trabas, para ese entorno México debe mejorar la competitividad de su sector energético, del logístico, de infraestructura, de desarrollo tecnológico, ya que necesitaremos de todo nuestro talento e ingenio, pues no solo se trata de encontrar nuevos mercados, ya que el más grande de todos está al otro lado del rio Bravo, y les tenemos que vender, en qué condiciones será es lo que hay que aclarar, ni duda me cabe México se sobrepondrá, es una nación con un futuro brillante, y eso depende de nosotros de nadie más, aunque alguien en el exterior se empeñe en ponernos el pie para trastabillar.

Señora, señor es momento de hacerle justicia a nuestra magnifico legado, a nuestra maravillosa tradición, es tiempo de ser la nación que nuestros padres y abuelos soñaron.